“GOOD BYE” HAZEL ROBINSON

Me iré con dos maletas y una pequeña biblioteca”

Hazel Robinson Abrahams

Corría el año de 1.986…Después de muchos años vi a una mujer alta de estatura, cabello oscuro, el rostro y la mirada fuerte, que erguida mostraba iniciando apenas su madurez, una gran energía y una enorme fortaleza. Era Hazel Robinson que regresaba a las islas, después de vivir durante muchos años en la Churchill Road, de Silver Spring, en el estado de Maryland.

Muchos se preguntaban, entre ellos yo, que desde niño admiraba su presencia ,cuál pudo haber sido el motivo de su regreso; y no faltó más de un político que murmurara que traía un único propósito: hacerse a la intendencia de las islas, por las buenas relaciones que de tiempo atrás había cultivado con la familia López Mickelsen, y con la Casa Editorial de El Espectador.

No existía aún la elección popular de alcaldes y gobernadores.

Fallaron, y se equivocaron todos. Hazel traía un único propósito: Abrir sus maletas y baúles y de ellas sacar cientos de campanas que había acumulado, porque prevenía cualquier desacuerdo que pudiera presentarse con Jim, su esposo, comprando cada vez una campana; y decenas de carpetas con escritos, documentos, y fotografías de paisajes y personajes de las islas que en un acto de generosidad y desprendimiento terminó donando al Banco de la República, ya hace varios años.

Todos los escritos meticulosamente archivados serían la génesis y fuente de lo que quería hacer en esa nueva etapa de su vida: Escribir y relatar la historia de las islas, a través de personajes que iban surgiendo en cada una de sus obras, a quienes ha sabido darle la fuerza necesaria de una novela.

“No give up man”, fue su primera obra literaria, seguida por “Sail Ahoy”, “El Príncipe de St. Katherine”, “Si Je puis”, y “Los cinco delantales de mi abuela “, y en cada una a su manera nos presenta al mar como escenario en donde fluyen al vaivén de la olas, los barquito de papel, las goletas, los hombres de mar, el amor, la religión, la esclavitud, la liberación frustrada con la llegada del Puerto Libre, y la política de las islas.

“Persistence” uno de sus proyectos hechos realidad, fue uno de los medios que ella utilizó para narrar a través de la reconstrucción de una goleta, la vida de nuestros marineros y maestros constructores de barcos que surcaron el caribe, construidas en los patios de nuestros mejores artesanos.

“El meridiano 82” no era nuestra frontera porque en la inmensidad de ese mar bravío golpeado por los vientos no existían límites ni barreras que impidieran el desplazamiento de esas naves , izando y desplegando sus velas, siendo su único patrón, el viento, y la maestría y osadía de sus capitanes y marineros a quienes Hazel ha logrado rescatar del olvido, para devolvérselos a la memoria de las islas.

Tuve el privilegio de leer sus obras, incluso antes de que pasaran por la revisión de su editor. Para mi era más que un ejercicio, un privilegio, y la posibilidad que me ofrecía de descubrir la historia de las islas a través de esos personajes que ha sabido recrear.

A pesar de que trataba de restarle importancia a quién pudiera referirse, debo admitir que no fue tan solo en una ocasión que pude decirle a quien se refería. Y no me equivocaba. Porque una de las virtudes de la novela es poder a través de la ficción, hacerle una trampa al inconsciente y dejar algún rastro de aquellos seres que en algún momento fueron cercanos a nuestras vidas, y mi abuela era una de ellos.

Con Hazel pude compartir momentos inolvidables. Durante los más de treinta y cinco años que ha estado con nosotros después de su regreso, siempre tuve una excusa y un motivo para ir a visitarla. Ha sido para mi un importante referente en quien pude captar sus alegrías pero también sus tristezas, no solo por el San Andrés que se fue; sino por el que quiso y no lo dejamos ser.

Sus deseos de regresar a Providencia a cerrar en medio de su ingenio y creatividad los ciclos de su vida, fueron truncados por él Iota. Sus planes eran volver a escribir mirando la inmensidad del mar y el horizonte desde la tierra de sus ancestros, donde escribió “Sail Ahoy”dándole vida a inolvidables personajes como el capitán Hesley y la Hermana (monja) María José.

Con dos maletas y 70 carpetas con apuntes, hoy Hazel se despide de las islas. Volverá a donde quizás nunca esperó regresaría. Estoy seguro que desde Herndon en Virginia, mantendrá para siempre la señal de su PC atenta a recibir noticias de las islas; ahora más veloces que aquellos sucesos narrados en las cartas que portaban en sus manos los capitanes de Persistence, La Endurance o la Goldenwest.

Yo, aquí me quedo con una tristeza infinita y extrañaré su presencia cada vez que regrese a nuestra isla.

Conozco sus lugares y en cada uno habrán muchos tiempos para recordar.

Por eso hoy he venido a Cartagena a saludarla y despedirla; a decirle adiós.

A darle las gracias por todo lo que ha sido capaz de contarme, aunque algunas veces ha guardado secretos que ni siquiera quiso revelar a través de algún personaje de sus obras.

Pero como dice Adolfo Zableh Durán en “Paraísos en el Mar”, que estoy leyendo: “Pasa mucho eso de que no podemos encontrar el camino a casa, que lo perdemos incluso antes de salir de ella”.

Su casa es San Andrés, y es Providencia, y Santa Catalina. Y todo lo que desde allí creó, recreó y construyó para dejarnos su legado.

No give up man!

Come back home. “Home, sweet home”

El Restaurante del Hotel Casablanca fue su sitio preferido.
Acerca de alvaroarchbold (193 Artículos)
Abogado Universidad del Rosario, Especializado en sociologia jurídica con enfásis en sociopolitica de la Universidad de París II Panthéon-Sorbone. Ex-gobernador del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

4 Comentarios en “GOOD BYE” HAZEL ROBINSON

  1. Mr alvaro
    Is a pleasure
    To know you
    The best for you
    In.your work
    I.admire
    You

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  2. ramon alejandro saucedo beron // 10 octubre, 2021 en 8:33 am // Responder

    cordial saludo, FELIZ DIA!!!!; muy buena nota y un gran homenaje a miss hezel robinson a.- excelentes recuerdos y la alegria de hacerlos conocer; me atrevo a comentar algo, hace muchos años en «old town» tiuve oportunidad de escuchar las charlas de algun nativo providenciano, sobre los efectos del «puerto libre» y la aculturacion…., sera que estas tertulias las trata de revivir en banrepublica..?
    ramon alejandro saucedo beron
    rasaucedob@yahoo.com

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  3. Irma Bermudez Davis // 10 octubre, 2021 en 9:12 am // Responder

    Maravillosa mujer que nunca se negó a compartir historias y recuerdos, todos éramos bienvenidos a su casa. La extrañaré mucho Miss Hazel

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  4. Aurea María Oliveira Santos // 10 octubre, 2021 en 5:06 pm // Responder

    Saudades de Miss Hazel Robinson,comprendo su tristeza y sentimiento de desolación , por no poder seguir viviendo en su propio terruño,Hazel deja un valioso tesoro sus libros, novelas náuticas algunas he leído con gran placer y entendimiento de esta cultura de mar que se pierde en l vorågine del turismo extractivo y de la arrogancia e incompetencia de los que gobiernan desde las islas y desde el centro de la capital .

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