OTRO ZARPAZO A SAN ANDRES Y PROVIDENCIA – EL DISTRITO DE MANEJO INTEGRADO DE LA RESERVA DE BIOSFERA “SEAFLOWER”

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Por : Alvaro Archbold Núñez

Sin que nos diéramos cuenta, el 24 de junio de 2014, la Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Luz Helena Sarmiento Villamizar, le metió mano a San Andrés y Providencia. Es decir, nos dio un zarpazo que de no revertirse, tendrá serias y gravísimas implicaciones en el manejo de las islas desde la cordillera de Los Andes; como por ejemplo, el desastre de East South East and South West Cay, o Cayo Bolívar, aún habiéndose conocido la noticia hace unos minutos que la Corte Constitucional le devuelve las funciones a las Corporaciones Ambientales regionales para la expedición de las licencias ambientales especiales de interés directo y prioritario del gobierno nacional en el archipiélago.

Pero, qué fue lo que hizo la Ministra?

Nada más, ni menos, que adicionar la Resolución número 107 del 27 de enero de 2005, con el fin de asignar una categoría a nuestra Reserva de Biósfera, Sea Flower de área protegida.

Aparentemente, con el enunciado del encabezamiento de la norma, nada pasó. Pero sí paso, y mucho. Veamos porqué.

Tal como lo expresan los fundamentos del acto administrativo que expidió la Ministra Sarmiento Villamizar, mediante la Resolución número 107 del 27 de enero de 2005, el entonces Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, declaró el Área Marina Protegida (AMP) de la Reserva de la Biosfera Seaflower, sin la mínima consideración a la naturaleza jurídica, autonomía y las funciones que la ley 99 de 1993 le asignó a las Corporaciones Autónomas Regionales (Coralina), a las cuales les corresponde por la ley administrar, dentro del área de su jurisdicción, el medio ambiente y los recursos naturales renovables y propender por su desarrollo sostenible.

Como lo afirma el Dr. Gustavo Adolfo Guerrero, consultor legal en gestión ambiental (…)la declaración de áreas protegidas y el establecimiento de Sistemas Nacionales que las integran, constituyen formas jurídicas de cumplimiento de los deberes del Estado en relación con la conservación in situ de la diversidad biológica, caracterizadas por ser instrumentos de ordenación ambiental del uso del suelo para el logro de fines de conservación (…), que necesariamente deben ser asumidas por la región en donde ellas se encuentran.

Después de distintos intentos por parte de la Ministra, aduciendo haber elaborado el documento técnico “soporte para dar cumplimiento al Decreto número 2372 de 2010, y sin que en las islas se presintiera lo que estaba por venir, decidió optar dentro de las categoría de áreas protegidas por la figura del Distrito de manejo integrado, -DMI- que se define, por lo menos de manera formal, en el papel, como un espacio geográfico, en el que los paisajes y ecosistemas mantienen su composición y función, aunque su estructura haya sido modificada y cuyos valores naturales y culturales asociados se ponen al alcance de la población humana para destinarlos a su uso sostenible, preservación, restauración, conocimiento y disfrute.

Lo anterior, sin haber realizado la consulta previa de que habla el artículo 42 del decreto anteriormente mencionado, el cual dice que “la declaratoria, ampliación o sustracción de áreas protegidas, así como la adopción del plan de manejo respectivo, es una medida administrativa susceptible de afectar directamente a los grupos étnicos reconocidos, por lo cual durante el proceso deberán generarse las instancias de participación de las comunidades.

Adicionalmente deberá adelantarse, bajo la coordinación del Ministerio del Interior y de Justicia y con la participación del Ministerio Público, el proceso de consulta previa con las comunidades que habitan o utilizan regular o permanentemente el área que se pretende declarar como área protegida”.

De esa forma el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina vuelve a perder frente a un Estado que desconoce los procesos establecidos en su propia constitución en la búsqueda de mejores niveles de descentralización y autonomía.

Desde Bogotá, el Ministerio de Ambiente ha tramitado las “licencias especiales” que impactan en el Distrito de Manejo Integrado de nuestra reserva de biósfera, haabiendo quedando el departamento archipiélago a través de su corporación ambiental con facultades muy limitadas para incidir en su ordenamiento territorial y, con muy pocas potestades para estimular la investigación científica de nuestros ecosistemas, para lo cual deberá en el mejor de los escenarios, notificar al Ministerio y obtener su autorización.

La Resolución por medio de la cual Coralina adoptó medidas de protección ambiental en los complejos arrecifales de Bolívar y Alburquerque ordenando su cierre temporal con motivo del desastre ecológico, tardíamente descubierto por las autoridades, podría verse afectada por un eventual conflicto de competencias, surgido de la apropiación por parte del Ministerio de la jurisdicción que por la ley 99 de 1993 le corresponde a la Corporación Ambiental del archipiélago, con la creación del Distrito de Manejo Integrado del área de marina protegida, lo cual se constituye en otro zarpazo a la autonomía, la jurisdicción y competencia de las entidades regionales de las islas.

Es por ello que San Andrés y Providencia deben establecer una forma diferente de relacionarse con el Estado, que le permita desarrollar los principios constitucionales de autonomía y descentralización de los territorios, no sin expresar que esta forma perversa y nociva de abrogarse la jurisdicción y competencia que nos corresponde, se encuentra viciada de tal forma, que ostentaría las condiciones para ser demandada en acción de nulidad ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo.

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Adenda: Dónde estaban nuestros representantes y autoridades regionales cuando la señora ministra suscribía este nefasto acto administrativo contra las islas?

Acerca de alvaroarchbold (151 Artículos)
Abogado Universidad del Rosario, Especializado en sociologia jurídica con enfásis en sociopolitica de la Universidad de París II Panthéon-Sorbone. Ex-gobernador del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

1 Comentario en OTRO ZARPAZO A SAN ANDRES Y PROVIDENCIA – EL DISTRITO DE MANEJO INTEGRADO DE LA RESERVA DE BIOSFERA “SEAFLOWER”

  1. Winston Francis Bernard // 10 febrero, 2016 en 4:43 pm // Responder

    “Ojos abiertos, oídos despiertos!!”

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